Con esta gente tan simpática me he juntado este Año y tengo que trabajar hoy... en una carrera contrareloj.
Porque los Reyes van a cualquier parte, pero los Reyes payos están en todas lados.
El problema son los camellos.
Feliz Noche!!!
¿Un servicio añadido del servicio postal (sí, ese tan lúbricamente imperativo) español? No, no, simplemente, una errata navideña muchas veces repetida ...
Al llegar, lo primero que hizo fue abrir el periódico, despacio. Allí encontró en primera página, junto a la declaración de Madrid como la ciudad más accesible y preparada para acoger las Paraolimpiadas de 2016, el siguiente titular: “Aprobada por el Parlamento Europeo la Directiva de No-Discriminación”. Entonces, se arqueó sobre la silla especial y no pudo evitar que una ligera sonrisa bañara sus labios mientras recordaba…
Recordó como el movimiento de la discapacidad había sido pionero en propugnar la democracia participativa, bajo el lema: “Nada para nosotros, sin nosotros”, adoptado con éxito por el Tratado de Lisboa, como la mejor asunción de la democracia que empezaba a entenderse y extenderse como mancha de aceite por todo el Continente europeo. Recordó como la igualdad de oportunidades había permitido a su amiga Mercedes, con parálisis cerebral, sacar el número uno en las oposiciones a Psicóloga del estado y también a aquel amigo que se cansó de luchar y dejó que el sol derritiera sus alas de Ícaro, en un viaje postrero.
Recordó las conversaciones que hicieron que la Directiva nº 13, recién aprobada, al igual que en los casos de violencia de género, invertiera la carga de la prueba para demostrar la No-discriminación hacia las personas con discapacidad en toda Europa. Recordó como antes, las encuestas decían que la mitad de los ciudadanos había sido testigo de la discriminación y cómo, más de tres cuartas partes de ellos, apoyaban medidas contra la discriminación en la Educación o el Empleo. Recordó la pasada campaña, con todos los parlamentarios europeos pidiendo el voto unánime de los veintisiete países miembros de la Unión Europea, único válido y necesario para la iniciativa, y el papel pionero de España en todo este proceso para dotar de igualdad de derechos y oportunidades a las personas con discapacidad.
Ayer acudí a la delegación local de la Policía Nacional como acompañante para realizar una denuncia de un robo, y había varias personas esperando a hacer lo mismo, cuando nos dimos cuenta de que había gente que no respetaba la cola. El ambiente se fue caldeando hasta que alguien le soltó al oficial de turno que qué pasaba con los susodichos, y este nos señaló lacónicamente el cartel que reproduzco a la derecha.





