29.4.08

Una Eterna Condena


Los seres humanos son los únicos seres del universo conocido que buscan constantemente obtener más conocimiento del mismo, algo inherente a su supervivencia y a la afirmación de su condición humana. Como seres inquisitivos, están condenados al aprendizaje y la autointerrogación, una tarea permanente y sin fin, dado que implica cuestionar los resultados obtenidos en la etapa anterior y así volver a empezar el proceso de nuevo.

Por otra parte, la producción de conocimiento toma distintas formas, incluyendo el conocimiento científico. Esta clase de conocimiento se distingue del resto de tipos a causa de su naturaleza sistemática y del uso explícito y consciente de un método, sujeto permanentemente al meta-análisis, tanto colectivo como individual.

El trabajo científico es, por tanto, una búsqueda constante de la verdad a través de una clase de conocimiento que siempre es provisional y refutable empíricamente. Además, el reconocimiento de la necesidad de este reinicio constante se ilustra históricamente por el redescubrimiento de teorías que fueron ignoradas en su época (como en el caso del heliocentrismo de Aristarco), o de visionarios que anticiparon problemas actuales (Iván Illich es un claro ejemplo).

Partiendo de estas características del trabajo científico, se hace posible comparar la aventura humana de la búsqueda del conocimiento con la Maldición de Sísifo: reempezar la misma tarea de forma incesante.


Revista Sísifo (2006)
R. Canário & J. Ramos do Ó (eds.)

Unidade de I&D de Ciências da Educação
da Universidade de Lisboa (Portugal)

2 comentarios:

Telémaco dijo...

¡Que hermosamente autorreferente!. Gracias.

Antonio dijo...

La famosa "piedra" parece más bien un pergamino o un rollo de papel higiénico. ¿no?.
Buen artículo, sí señor
:)