3.5.07

El Funeral

All is vanity, de C. Allan Gilbert (1892) (Wikipedia)


Un hombre estaba desayunando a las 8 de la mañana un café con tostadas y, mirando a la calle principal, vio una procesión: un funeral un tanto inusual que se dirigía al cementerio cercano.

Un gran ataúd negro brillante era seguido por un segundo gran ataúd también negro, como a 30 metros del primero, y detrás de este caminaba un hombre solitario con un enorme perro pitbull al que sostenía de la correa con firmeza. Finalmente, detrás de ellos caminaban más de 200 hombres formando una sola fila silenciosa y cabizbaja.

Al ver semejante estampa, el hombre no pudo aguantar la curiosidad y tras allanarse el traje y pagar el desayuno, con mucho respeto se aproximó al hombre del perro, y le dijo:

- Señor, sé que este es un muy mal momento para molestarle, pero nunca he visto un funeral como este. Si me permite la pregunta, ¿de quién es este funeral?

Y el hombre respondió con seriedad:

- En el primer ataúd está mi esposa.

- ¿Qué le sucedió? - replicó el primero, a lo que el hombre respondió:

- Mi perro la atacó y la mató.

Lo dijo con calma, serio, y sin detenerse siguió para adelante.

- Siento mucho su pérdida, señor ... ¿Y quién está en el segundo ataúd?

Y el hombre respondió, deteniéndose:

- Mi suegra. Ella estaba tratando de ayudar a mi esposa cuando la atacó también el perro, matándola en el acto.

Un solemne momento en homenaje al silencio transcurrió entre los dos hombres.

Y el curioso dijo:

- Señor, ¿puedo pedirle prestado el perro?

Y sonriendo, el hombre respondió:

- A la fila ...

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